No hay propósitos, sino hechos consumados.
No hay deseos que cumplir, sino posibilidades en juego.
No hay vicios que abandonar, sino sensaciones por descubrir.
No hay necesidad de arrepentimiento, sino ebria existencia.
También estás tú.
Desnudo tras cada página del calendario.
Húmedo en las noches que anuncian estaciones nuevas.
También estoy yo.
Aguardando tu regreso en la ciudad caliente.
Empalmada de fuego, locura y sombras.
No hay propósitos, sino fatales certezas.
No hay deseos que cumplir, sino anhelo de plenitud.
No hay vicios que abandonar, sino universos de placer.
No hay necesidad de arrepentimiento, sino excitante culpa.
Y elevar una plegaria a tu I----------------I en mi altar de cigarrillos consumidos.
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