domingo, 2 de enero de 2011

Tu... Húmedo

No hay propósitos, sino hechos consumados.
No hay deseos que cumplir, sino posibilidades en juego.
No hay vicios que abandonar, sino sensaciones por descubrir.
No hay necesidad de arrepentimiento, sino ebria existencia.

También estás tú.
Desnudo tras cada página del calendario.
Húmedo en las noches que anuncian estaciones nuevas.
También estoy yo.
Aguardando tu regreso en la ciudad caliente.
Empalmada de fuego, locura y sombras.

No hay propósitos, sino fatales certezas.
No hay deseos que cumplir, sino anhelo de plenitud.
No hay vicios que abandonar, sino universos de placer.
No hay necesidad de arrepentimiento, sino excitante culpa.

Y elevar una plegaria a tu I----------------I en mi altar de cigarrillos consumidos.

Mezclar cosas que no sé mezclar

En unos días regreso a ÉL.

Hace seis meses que no le veo, y quiero verle.

Me muero por sus besos.

No sé si alguna vez conté en a qué sabían los besos de ÉL.

Saben a voz.

Hablan y hablan suavecito, pausados, medio desgarrados, como la voz de fondo, forzándolos desde algo que debe de tener muy dentro.

Quizás por eso cuando me besa se me colocan los besos en los oídos: se parece a mezclar gusto y música, como si te estuvieras comiendo la canción, o como si estuvieras escuchando el té con aroma a rosas de la mañana.

Pero lo malo de los besos de ÉL es que también te obligan a pensar.

¿Qué hay después?

Besarlo, sentirle hasta el fondo, tomarle del cabello y estirárselo con fuerza mientras se pierde entre mis piernas y revuelve con su saliva el sabor de mi placer.

¿Cómo puede la ternura de la música pasar en tan poco tiempo a ser el basto instinto animal descontrolado?

¿Por qué el sentimiento que tengo por él se diluye en cada embestida y mis emociones se pierden en el camino de la lujuria y el egoísmo orgásmico?

A veces siento que quiero parar en sus besos.

Y a veces siento que si deja de meter su mano bajo mi falda no le voy a permitir besarme nunca más.

Y otras me doy cuenta de que pasión y cariño no siempre van reñidos.

No sé por qué el cariño se me hace extraño junto al deseo. Como si me escindiera. Como si amar con ternura no pudiera entregarse a la misma persona con la que te dejas desatada.

Quizás por ello no sepa amar completamente.

Quizás por ello me resulte imprescindible regresar estos días a ÉL: para sentir que soy capaz de escuchar un bolero y una canción dethrash punk en el mismo iPod.

Pero la experiencia no puede durar más que unas horas.

Luego vuelvo a mi vida en donde ser YO enamorada y ser YO a la guerra son departamentos estancos.

Al menos ahora mismo. 

lunes, 27 de diciembre de 2010

The Way

Mil amantes... y cuando llego a casa vienes a revolver los pliegues de las sábanas donde te escondo. Y apareces al borde de la cama, en el límite donde nunca acabas de caer, al filo del olvido sin olvidarte. 

Entonces quiero hacer lo absurdo... (que es ir contigo). Y en ese momento no me importa la hora que sea, porque sólo hay una hora, la de ahora mismo... en la que quiero ir a destrozarme contigo el corazón y lo asumo y no me importa, porque en esa hora quiero sentir la felicidad que me produce destrozarme contigo el corazón.

Mil amantes.

Y cuando llego a casa vienes a revolver los últimos pliegues que le quedan a mi cama... y te asomas y vuelvo a mi principio... (y aun así)... quiero hacer lo absurdo... (que es quererte)... Y descubro entonces el amor menos egoísta que sentí jamás... (el amar)... el amar tan sólo por el placer de amar... (la esencia)... el sentimiento puro en su máxima potencia... (lo absurdo)... que es quererte.

Mil amantes... y cuando llego a casa... (tú sigues aquí)... cada vez mas difuso... cada vez con menos rostro, cada vez siendo mas sombra... cada vez en un pliegue distinto de mi sábana... sin abandonarme... (entonces cierro los ojos)... y siento tu aliento en mi nuca... como si todos los caminos fueran a Roma, como si todos los caminos me llevaran a ti..

"..Debió explotar el instante primero en que me tuvo a su merced, debió haberme agarrado del corazón entonces, debió haber jugado a las estrategias de seducción que suelen jugar los amantes, los celos, las inseguridades, los repliegues distantes sucedidos de sobredosis de sexo salvaje. Pero no lo hizo. No hubiese sabido. Él era demasiado buena persona. Y me perdió..."

domingo, 26 de diciembre de 2010

Espejo

Tenía tiempo, demasiado, que no decidía poner un reflejo y un párrafo entero para revelar el nombre verdadero de alguien. A los ojos de la multitud, un cúmulo de letras y frases más en el laberinto en el que hago se pierdan, pero a los ojos del espectador que lee justo ahora, tiene su razón y su motivo.

No quiero una foto tuya con esa cara de príncipe ajustado y triste, no quiero seas de la colección interminable que me dedico a realizar para vagar sin rumbo. No eres parte de mi pasado ni `sustituto` de alguien. Tampoco te conozco del todo para colocarte una cruz de penitencia ni un beso mortuorio y decidir que estas difunto.

Justo ahora es el preámbulo al cataclismo que tendremos. La historia previa a la muerte y el caos, donde la tranquilidad viciosa de nuestras velas, arrastrando el pasado marcado en cada letra en ellas, gotea poco a poco medio iluminando el camino perdido en el que sin saberlo, te encontré y me encontraste.

No he podido terminar ese café de aquel día, mucho menos he podido volverme a sentar en ese lugar donde bebimos (tú allá y yo acá...) te mientras el sombrerero loco engatusaba al gato sonriente, diciéndole que esas galletas de chocolate tenían alguna poción de olvido que, inevitablemente ambos tendríamos mutuamente de esa tarde, en que pedimos té para 2.

Nunca te pregunté si te gustaba tu nombre. A mí me gusta... quizá por la "O" que cierra y me recuerda, alguna marca en el calendario donde sepulto el recuerdo de alguien tachándolo en su ausencia.

Pero hoy, ¿estás aquí no es así?

Cuando menos pensaba llegarías, siendo quien menos pensaba seria. Letras cobrando vida en la noche mientras la gárgola del edificio extendía sus alas para asomarse a ese vitral de donde te fascinabas de los colores, esos colores tan ausentes en mi vida…




Azul


Has manchado mis manos con pintura azul. Quieres que mis manos pinten el deseo sobre tu piel, una pincelada suave en tu espalda, descendente, casi invisible. Diez pinceles dando color y calor a tu cuerpo, sube la temperatura de la habitación.... sueña conmigo.

Dejas de ser persona para convertirte en lienzo, tumbado en el suelo dejas que escenifique una guerra. Mis dedos luchan en un campo de batalla glorioso, desnudo, caliente.... tu cuerpo. Pinto cada centímetro de tu piel, me quemo por dentro y me abraso contigo. Dibujo mares en tus piernas, nubes en tu pecho, dibujo buscando nuestro placer y lo encuentro. 

Tus gemidos me hacen osada, abandono las nubes pintadas en tus brazos y desciendo por el valle de tu vientre hasta llegar a ti, a lo más profundo de tu ser. Coloreo tu sexo, mezclamos pintura con fluidos, jadeamos, batallamos juntos, nos miramos y nos amamos. Nos deseamos y nos torturamos en esta cruel espera. 

Espera... así.... no te muevas... deja que te pinte por dentro. Mis pinceles dibujan círculos en tu interior, te empapo de pintura azul y tú me mojas con el color de tu vicio. Ahora soy yo la pintora de tu deseo, son mis dedos los que placenteramente te cojen. Espera... así... no te muevas, deja que te pinte un orgasmo. Córrete con mi pintura azul, hazlo para mí, dámelo... tu orgasmo me pertenece. 

Una pincelada profunda, intensa e imparable, me da lo que durante tanto tiempo he deseado. Tengo ganas de no moverme, de quedarme así, tengo ganas de ti, las tuve la primera vez que te vi y sé que siempre las tendré.

Tu azul me impregna y enloquece. Palpas mi cara con tus manos, me ciegas con ellas mientras me susurras que te dé mi lengua. Una lengua que entra en tu boca, que capturas y lames con la tuya. Dos lenguas que se convierten en una sola, dos lenguas que mezclan sabores, salivas y colores.




"La heroína de la vida,
es la melancolía sin sentimiento"

Nota Final

Escribo ahora cada palabra que la vocecita interior plantea decir pero decide callar. Tú que lees de lejos estas líneas, yo que camino debajo del puente para sentarme escuchando la lluvia.

Las ansias me devoran, día con día, como tener el corazón inerte pateado por las angustias interminables de esperar que digas SI a un beso que nunca te he pedido.

Aposte mi vida entera a que no podría llevarte a cuestas tanto tiempo, pero mi otro yo se fuma un cigarro Camel en la mitad de la nada que me dedicaba en canciones enviadas en datos.

Mentira era, como esa sensación que tuve, cuando dormí la noche entera al lado de quien menos esperaba. Y, despertar, junto a él mientras, la ciudad del ensanche se perdía en crónicas desde su cama. Y luego de verme dormida, la parte de siempre, del sonido del despertador que decía que había de nuevo que perderse en la muchedumbre para ser, para NO ser, nosotros....




jueves, 25 de noviembre de 2010

Far Away So Close

Esto de alejarse de ti es difícil;
necesito decirte que pensar en:
Cada paso,
Cada espina de luz de sol hacia mis pies.
En vivir por siempre
con éstas manos que se ahogan
sin tocarte,
que se ensucian, que vences.

Pensar en el patrón musical de tus costillas
carentes de mi boca,
Pensar en ti
a calles de distancia, a meses de distancia,
a una vida sin presencia.

Pensar en
las colisiones frenéticas de glóbulos que me causas
-esas que no se explicar-.

Pensar que nos morimos y aun no hacemos el amor.

Pensar en eso, estar acechada por eso
y aún así extrañarte
ES COMO APLAUDIRLE A LA MELANCOLÍA POR APLASTAR EL ALMA.