Has manchado mis manos con pintura azul. Quieres que mis manos pinten el deseo sobre tu piel, una pincelada suave en tu espalda, descendente, casi invisible. Diez pinceles dando color y calor a tu cuerpo, sube la temperatura de la habitación.... sueña conmigo.
Dejas de ser persona para convertirte en lienzo, tumbado en el suelo dejas que escenifique una guerra. Mis dedos luchan en un campo de batalla glorioso, desnudo, caliente.... tu cuerpo. Pinto cada centímetro de tu piel, me quemo por dentro y me abraso contigo. Dibujo mares en tus piernas, nubes en tu pecho, dibujo buscando nuestro placer y lo encuentro.
Tus gemidos me hacen osada, abandono las nubes pintadas en tus brazos y desciendo por el valle de tu vientre hasta llegar a ti, a lo más profundo de tu ser. Coloreo tu sexo, mezclamos pintura con fluidos, jadeamos, batallamos juntos, nos miramos y nos amamos. Nos deseamos y nos torturamos en esta cruel espera.
Espera... así.... no te muevas... deja que te pinte por dentro. Mis pinceles dibujan círculos en tu interior, te empapo de pintura azul y tú me mojas con el color de tu vicio. Ahora soy yo la pintora de tu deseo, son mis dedos los que placenteramente te cojen. Espera... así... no te muevas, deja que te pinte un orgasmo. Córrete con mi pintura azul, hazlo para mí, dámelo... tu orgasmo me pertenece.
Una pincelada profunda, intensa e imparable, me da lo que durante tanto tiempo he deseado. Tengo ganas de no moverme, de quedarme así, tengo ganas de ti, las tuve la primera vez que te vi y sé que siempre las tendré.
Tu azul me impregna y enloquece. Palpas mi cara con tus manos, me ciegas con ellas mientras me susurras que te dé mi lengua. Una lengua que entra en tu boca, que capturas y lames con la tuya. Dos lenguas que se convierten en una sola, dos lenguas que mezclan sabores, salivas y colores.
Dejas de ser persona para convertirte en lienzo, tumbado en el suelo dejas que escenifique una guerra. Mis dedos luchan en un campo de batalla glorioso, desnudo, caliente.... tu cuerpo. Pinto cada centímetro de tu piel, me quemo por dentro y me abraso contigo. Dibujo mares en tus piernas, nubes en tu pecho, dibujo buscando nuestro placer y lo encuentro.
Tus gemidos me hacen osada, abandono las nubes pintadas en tus brazos y desciendo por el valle de tu vientre hasta llegar a ti, a lo más profundo de tu ser. Coloreo tu sexo, mezclamos pintura con fluidos, jadeamos, batallamos juntos, nos miramos y nos amamos. Nos deseamos y nos torturamos en esta cruel espera.
Espera... así.... no te muevas... deja que te pinte por dentro. Mis pinceles dibujan círculos en tu interior, te empapo de pintura azul y tú me mojas con el color de tu vicio. Ahora soy yo la pintora de tu deseo, son mis dedos los que placenteramente te cojen. Espera... así... no te muevas, deja que te pinte un orgasmo. Córrete con mi pintura azul, hazlo para mí, dámelo... tu orgasmo me pertenece.
Una pincelada profunda, intensa e imparable, me da lo que durante tanto tiempo he deseado. Tengo ganas de no moverme, de quedarme así, tengo ganas de ti, las tuve la primera vez que te vi y sé que siempre las tendré.
Tu azul me impregna y enloquece. Palpas mi cara con tus manos, me ciegas con ellas mientras me susurras que te dé mi lengua. Una lengua que entra en tu boca, que capturas y lames con la tuya. Dos lenguas que se convierten en una sola, dos lenguas que mezclan sabores, salivas y colores.
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| "La heroína de la vida, es la melancolía sin sentimiento" |

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